17 Dic 2013

Diciembre, mes del guandú, fresco y oloroso

Por Jorge Ventocilla

Hay muchas cosas buenas en la vida, pero entre todas y en lo que a culinaria se refiere, para mí sobresale un buen arroz con guandú.  

Ciertamente, uno puede dar ejemplos de “cosas buenas” más sofisticadas y de fábula. Pero, caramba, ¡cuán sublime puede ser el aroma de un sencillo plato de arroz con coco y guandú!

Si usted es del interior le llamará mas bien “frijol de palo” y muy probablemente no lo comerá con coco; guacho de guandú con yuca, se come por ejemplo, por los lados de Chiriquí. Cajanus cajan es su nombre científico.

¿De dónde es originario? Pues la balanza de opiniones se inclina más hacia la India, de donde habría sido llevado hace más de un milenio al Africa, vía la actual Malasia.  De Malasia pasó al este del Africa, de ahí subió por el valle del Nilo hasta el oeste del continente africano. Los historiadores creen que el guandú llego al Nuevo Mundo desde Zaire o Angola (y en épocas previas a ese oscuro y casi superado periodo en la historia reciente de nuestra especie: la trata de esclavos).

Hoy en día el guandú es alimento de importancia en la India, donde se produce aproximadamente el 90% de la cosecha mundial; al igual que en vastas áreas tropicales del mundo como el sur y este de Africa y la América Central. Congo pea, frijol quinchancho, quinchonchillo, guandul, pigeon pea, pois d’Angole, son algunos de sus nombres comunes. Y no se crea que solo sirve de alimento para los humanos, que ya es bastante: también se le da a animales domésticos.

Ponga atención a los patios de las viviendas de las zonas rurales de Panamá. Además de la palma de coco, el limonero, la yuca, el guineo y el naranjo, le apuesto que alguna mata de guandú va a encontrar.  Y no hay que ir lejos: en la propia ciudad también se le cultiva.  “Mejor si se siembra para el día de San Juan”, me dijo mi vecino don Rufino Hidalgo, quien me ha prometido semillas para el próximo verano. “Y le gusta crecer en llano. Florece mas o menos en diciembre; mes y medio después ya esta la capsula gruesa, lista para cosechar”.

De diciembre a febrero es que la cosecha se pone buena pero en realidad puede haber producción también el resto del año. “Si lo dejan secar en la mata es para hacer guacho”, me aclaró Hidalgo.

Para los entendidos, es la leguminosa más importante de los trópicos semiáridos. Y la gran cantidad de variedades que existe dentro de la especie hace posible su adaptación a distintos ambientes.  Se cultiva desde el nivel del mar hasta alturas de 3000 msnm. Es más tolerante a sequías y altas temperaturas que muchos otros cultivos; igual crece en zonas muy húmedas y de temperaturas de hasta 35 grados centígrados.

Sembrado como  monocultivo, ciertas variedades rinden de 5 a 8 toneladas de grano por hectárea. Tiene un contenido de 25% de proteína y varios aminoácidos (menos metionina y cistina).  He leído que su contenido de vitaminas A y C es 5 veces mayor que el de las arvejas.

Como bien saben los campesinos, el guandú es ideal para mejorar el suelo agrícola: fija el nitrógeno y aumenta considerablemente su fertilidad. En otros países las estacas de guandú son un valioso combustible y se dice que las estacas de guandú también sirven para techar y hacer canastas.

En este tiempo de fiestas de fin de año, quizás dejar de mirar tanto hacia el Mall y concentrarnos en lo que vamos a compartir, hecho con nuestras manos. Tengo la certeza que la mayoría de quienes lean estas líneas, van a saborear y compartir guandú este diciembre, sentándose a la mesa en familia. Vale anotar que yo no se cuándo se nos olvidó esa sencilla y humana costumbre que tanto significa para nuestro bienestar real: sentarnos a comer juntos, cotidianamente. Mi deseo es que esa buena costumbre esté más presente en nuestros hogares durante el 2014

Como decía mi querido amigo el Dr. José Renán Esquivel: “Felicidad igual para todos”.

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