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Al final de La rampa de vida
hay un pasadizo acústico que bloquea la luz y desemboca
en un espacio de proyección de tres pisos de alto con 14
pantallas. Los visitantes caminan sobre un piso de vidrio y quedan
inmersos en una presentación audiovisual de las maravillas
naturales de Panamá, desde la profundidad de sus océanos
hasta sus bosques nubosos.
El Panamarama orienta a los visitantes hacia las áreas
de contenido de las galerías del museo, y va dándole
el tono de asombro que debe prevalecer durante toda la experiencia
en el museo. Los mensajes clave incluye una introducción
al concepto de “biosfera”, una gira de rebosante vitalidad
a través de las ecologías de amplia variedad y asombrosa
biodiversidad que se encuentran a lo largo de las tierras y los
mares de Panamá, la estética de la vida en todas
sus formas y colores, y una imponente animación de la formación
del Istmo de Panamá y los efectos de este extraordinario
acontecimiento a nivel mundial.
El programa de cine presentará una película que
se repetirá en ciclos de cinco minutos. En medio del espectáculo,
habrá una proyección de tres minutos para facilitar
el flujo de visitantes a través del espacio y para que
el museo pueda tener un movimiento escalonado de las visitas.
El espacio de proyección está diseñado para
acomodar de 30 a 40 personas sobre el piso de vidrio y otras 20
a 30 personas en el camino de circulación adyacente.
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