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Formas que se enrollan y se doblan, ligeramente familiares pero
a una escala enorme, se extienden hasta los últimos rincones
de la galería Océanos divididos.
Esta es la introducción de los visitantes a Hall de la interdependencia, una galería donde la pirámide
de vida está invertida y los humanos están en el
fondo.
Los visitantes se suben por una corta escalera a un vasto volumen
vidrioso prismático que contiene una enorme composición
escultural blanca entretejida, parte animal, parte planta, parte
insecto, parte microbio. Esta es el tejido interdependiente de
la vida. Cada forma representada depende de alguna forma específica
de las otras. La armazón de la composición es un
árbol higuerón panameño (Ficus) y sus socios
en la coevolución: dos avispas y un nematodo. Pero incontables
otras plantas y animales comparten relaciones interdependientes
con o en el árbol higuerón. Varios ejemplos claves
de estas relaciones completan la composición de la escultura.
La escultura también contiene varias cajas de estudio y
una pequeña instalación interior y un espacio para
narrar la historia.
Recorriendo el perímetro de la galería hay mesas
de estudio que relacionan las formas de la escultura con las vistas
desde las ventanas. La interdependencia, el tejido de la vida
y el papel primordial de la humanidad en su protección
se narran en el contexto de las propias ecologías del parque,
el Canal, la Bahía de Panamá y las interdependencias
urbanas de la Ciudad de Panamá.
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