5 Ene 2015

Pronto andarán escarbando, las iguanas….

Por: Jorge Ventocilla

Vive en los árboles y se alimenta de hojas, flores y frutos. Como buen reptil depende de la temperatura del ambiente, por eso se le observa “asoleándose” temprano en la mañana y en la tarde cuando “pega” el sol.

Aunque llegan a medir más de metro y medio de largo prefieren esconderse antes que tener que pelear. Si un cazador la agarra, seguramente se defenderá usando la cola como látigo, mordiendo y arañando.  En el fondo, es un animal inofensivo que le gusta vivir en paz entre las ramas que mueve el viento.  

Hay otra iguana por estos lados, la iguana negra (Ctenosaura similis), menos común aun y propia de la costa y las orillas del mar.  Buscandola con atención, se le observa en las cercanías del Biomuseo…

Iguana iguana se reproduce una vez al año. Más o menos a partir de octubre andan inquietas. Los machos defienden entonces territorios en la copa de los árboles y copulan con las hembras que aceptan sus galanterías. Machos más jóvenes se mantienen en los límites del territorio, por si surge alguna oportunidad. 

Entrado el mes de enero comienzan a escarbar tuneles en los ¨ponederos de iguanas, siempre en tierra blanda y sin mucha vegetación; entre abril y junio nacerán las verdes iguanitas.

En teoría hay iguanas como estas desde México hasta Brasil. Pero la realidad es que en muchas partes las poblaciones han disminuido drásticamente o han desaparecido, por la cacería descontrolada y a la deforestación.  Es una especie protegida por la ley en Panamá y, además, de importancia en la subsistencia de poblaciones campesinas e indígenas.  “Ari” le llaman los kunas y allá en Kuna Yala está presente en las leyendas que se cuentan a los pequeños, en los cantos de ceremonias tradicionales como la inna suid o chicha grande; y por supuesto, en la alimentación. 

Aunque amenazadas, todavía quedan pequeñas poblaciones aisladas de iguanas urbanas en la capital.  Y vivas valen más para la colectividad humana, que muertas. En el puente que une Los Pueblos con Juan Díaz la gente se detiene a verlas tomar el sol; hasta sirve de mascota al centro comercial (“Diana, la Iguana”).  Quiero creer que se las ha dejado en paz y todavía estén por ahí…

Y por supuesto, las hay todavía en las áreas revertidas, incluyendo el Cerro Ancón y el Parque Natural Metropolitano.  Donde menos las persiguen, más grandes llegan a ser.

En una oportunidad un colega biólogo que cruzaba la Avenida de los Mártires, desde el Palacio Legislativo hacia el Smithsonian, vio sorprendido como una iguana cruzaba la avenida perseguida por un gato callejero.  Súbitamente un automovilista paró a un lado y con gran habilidad agarró la iguana, la metió a un saco y siguió camino (…de seguro no para entregarla a la sociedad protectora de animales).

…Si en el área urbana podemos mostrar una iguana a nuestros hijos - y aprovechar para hablarles del respeto a la naturaleza y de lo bueno que es tener vida silvestre cerca a casa –, pues esta será señal de que aun es posible mejorar la calidad de vida de la urbe capitalina.