8 Oct 2014

¡Luna para celebrar!

Por Jorge Ventocilla

Cuando usted vea en el cielo la luna llena de este  miércoles 8 de octubre, recuerde que es una luna para celebrar. Finalmente, tuvimos todos la dicha grande de ver inaugurado el Biomuseo.

Creo que hasta Natura estaba contenta esa mañana soleada y luminosa del pasado 2 de octubre. Hacia donde se dirigiese la vista estando dentro de las instalaciones del Biomuseo, todo era de una belleza deslumbrante; enmarcada en esa arquitectura tan singular imaginada por Frank Gehry que hará de este museo de la biodiversidad un verdadero icono nacional.

Seguramente a este edificio ya voltean a verlo - admirados - los tripulantes de las naves del mundo entero que entran al Canal.  Y sin duda año tras año la actual y las próximas generaciones de panameñas y panameños sentirán orgullo al acercarse a él, con sus colores que parece que volasen hacia el cielo desafiando la gravedad y la ortodoxia en arquitectura.

¡Larga vida esperado Biomuseo!

Como bien dijo la señora Pilar de Alemán, Presidenta de la Fundación Amador, se cumple aquí un acto de justicia poética pues lo que eran terrenos de una base militar se dedican ahora a la cultura y a la convivencia. Ella nos dejó saber también que son muchas y muchas las personas e instituciones a las que hay que agradecer por haber puesto sea un granito de arena o los pilares de este museo.

Quisiera destacar aquí cómo, en la base de toda esta historia, encontramos trabajos científicos que por décadas y décadas se han realizado en el país. Así, el mismo día de la inauguración, ya por la tarde, conversaba con Tony Coates, geólogo y científico del Smithsonian. Al preguntarle por lo que él personalmente sentía al ver inaugurado un museo que en buena parte se levanta sobre sus propuestas y hallazgos intelectuales relacionados con el surgimiento del istmo de Panamá, Tony me contó que cuando llegó a Bocas del Toro hace ya muchísimas lunas y se encontró con esos millones de años expresados a través de fósiles que esperaban ser interpretados, empezó para él una de las etapas más felices de su vida. Y que muy grande es también su felicidad ahora al ver inaugurado el Biomuseo.

Entonces, además de saber que la ciencia es un pilar principal sobre el que se levanta el Biomuseo, comprobamos otra vez que las grandes ideas y las grandes obras que de ellas resultan, nacen también de la felicidad humana.

Esa mañana el señor Presidente de la República Juan Carlos Varela, acompañado por los estudiantes Gabriela Pinzón  y Ricardo Young, del décimo grado de la escuela Pedro Pablo Sánchez y de su maestra de biología Anayansi Ramos, sembraron en los jardines del Biomuseo un ejemplar de la ornamental Allamanda cathartica, conocida popularmente en Panamá como Alamanda.

Mucho simbolismo hubo ahí, al sembrar el propio presidente del país una planta nativa que florece siempre, al lado de estudiantes de una escuela que destaca por su esfuerzo y perseverancia, entre las muchas que ya visitan y aprenden sistemáticamente en las instalaciones del Biomuseo.

Para no perder la costumbre, hablemos pues de la planta que se escogió para sembrar. Alamanda en español, recibe los nombres de golden trumpet en inglés; orélia en portugués, goldtrompete en alemán y wilkens bitter en holandés.  Su nombre científico, como ya hemos mencionado es Allamanda cathartica. El género Allamanda fue nombrado en honor del botánico suizo Dr. Frédéric-Louis Allamand. La especie cathartica significa "purgativo" en latín. Justamente para sus usos medicinales la literatura señala que en Cuba la infusión de sus hojas se utiliza como purgante. Fue descrita inicialmente por el celebre naturalista Carl Linneo. Se le consideraba como nativa de toda América tropical si bien para algunos especialistas es nativa en particular del Brasil.

Hoy en día es ampliamente cultivada como ornamental y ya se ha naturalizado en buena parte de los trópicos. Tiene un crecimiento vigoroso que puede alcanzar varios metros. Se utiliza para cercas y a la gente le gusta porque no es una planta complicada en su cuidado y casi permanentemente tiene flores, de color amarillo brillante. Crece bien a partir de estacas. El olor que sus flores desprenden es agradable, si bien no es muy fuerte.

Y ya para terminar, un comercial de los buenos, que también los hay. Son cinco de las ocho galerías definitivas del Biomuseo las que se inauguraron el pasado 2 de octubre. Falta aun completar la Fase 2 (tres galerías) y terminar con el Parque de la Biodiversidad en los alrededores. El presidente Varela ofreció ese día su apoyo delante de un público donde estaban presentes muchos empresarios y representantes de empresas donantes: que no se nos vaya a olvidar que obras como esta se hacen como proyecto de Nación, y con el apoyo de todos.