22 Jul 2013

Hablemos de hormigas…

Por Jorge Ventocilla

 

Bien vale conocerlas mejor. Y además, están por todos lados, superando – lejos – a casi todas las otras especies terrestres. En un nido promedio de arrieras, por ejemplo, seguro que habrá más hormigas que humanos en todos los caseríos, pueblos y ciudades de Panamá.

Ciertamente y salvo niños y algunos biólogos o naturalistas empedernidos, no hay mucha gente que les brinde mayor atención. Más bien lo común es que se quejen de ellas; sea de las “carpinteras”, que comen la madera, las arrieras  que ya sabemos que pueden echar a perder un jardín ,  o de esas pequeñitas que llaman “hormiguita del azúcar” (o también “hormiga loca”, porque cambia constantemente de dirección al caminar).

Hablemos primero de ella, de la loca, y luego de las candelillas (a las que  quieren menos aún). Las arrieras son un tema por si solas, y ya les llegará su Luna…

La hormiguita del azúcar - Tapinoma melanocephalum - vive principalmente en la cocina y el comedor de las casas. Basta dejar algo de comida, mejor si es dulce, para que pronto aparezcan unas diminutas hileras rubias con cantidades de ellas.  No es nativa de América: llegó desde Europa y Asia.

Ellas no construyen un nido verdadero sino que se esconden con su reina, huevos, larvas y pupas dentro de una cavidad en la pared, bajo la fórmica de las "cosinova", detrás de los libros de una tablilla, o, como sucede con frecuencia, en los tomacorrientes. Y si acaso no ha logrado eliminarlas de su cocina, por lo menos consuélese jugando con ellas. Con un palito empapado en miel o agua con azúcar, escriba un nombre o haga una figura. Luego vendrán un montón de ellas a beber en los bordes, delineando lo que Usted marcó. 

Demos paso a las candelillas. Estoy seguro que casi todas – sino todas - las personas que lean este escrito, fueron picadas alguna vez por las candelillas.  Nadie se salva, es uno de los tributos que hay que pagar por vivir en el trópico y disfrutar de su abundancia. La más común de las candelillas en Centro y Sur América es la especie Solenopsis germinata

Construyen sus hormigueros en la tierra los cuales apenas sobresalen del suelo. No es el caso de las hormigas arrieras, cuyos nidos con montículos de tierra destacan notablemente, aun a la distancia. No, los nidos de las candelillas son discretos y pasan desapercibidos; pero tienen cinco o seis túneles que se extienden hasta un metro bajo tierra.

Esos nidos pasan desapercibidos, hasta que nos paramos, o peor, nos sentamos, encima de uno de ellos.  “Instante” es el lapso de tiempo que transcurre antes de que un número de candelillas salgan a sugerirnos que nos movamos para otro lado.

En realidad las candelillas se alimentan de semillas y hojas, y en ocasiones de frutas suaves; y si uno se cruza con una candelilla cuando esta alejada de su nido, para nada que nos pica. El problema viene cuando invadimos su espacio cercano. Cada candelilla es capaz de picar, o “aguijonear” para ser más exactos, hasta tres o cuatro veces seguidas, mientras sus mandíbulas muerden firmemente la piel.  Para algunas personas sensibles, estas picaduras pueden producirles fiebre.

Mientras nuestra especie, Homo sapiens, esté sobre el planeta (incluso después), habrá que compartir pueblos y ciudades con las hormigas. Y no digo que sea grato que las candelillas nos piquen, pero por lo menos ya sabemos cómo decirles cuando lo hagan: ¡Solenopsis germinata!

Y si esto no le parece gracioso y ya esta cansado de las arrieras, las carpinteras, las candelillas, las benditas ¨hormiguitas del azúcar¨ y otras que por ahí viven inmiscuidas entre los seres humanos, piense no más que en los 15 kilómetros cuadrados de la reserva biológica de Isla Barro Colorado, en el canal de Panamá ...¡los biólogos han encontrado 200 especies de hormigas!

 

Galeria de Fotos: 
Tapinoma melanocephalum
Nido de candelilla