14 Mayo 2014

El ruiseñor

Por Jorge Ventocilla

Esta pequeña ave debería ser nombrada símbolo de las aves de nuestro continente, pues está presente desde Canadá hasta Tierra del Fuego, incluyendo las Antillas Menores (Trinidad y Tobago) y aún las islas Malvinas (que son argentinas).

Y aquí en el patio, entre febrero y mayo, anda cantando con fuerza y como buscando nido sobre todo en los alrededores de las casas.

Troglodytes aedon es su nombre en latín. Su color es principalmente pardo, con rayas oscuras no muy marcadas en alas y cola. Como no se queda quieto no es fácil  apreciar la vistosidad del ropaje que lleva puesto; el cual sí que tiene su gracia a pesar de parecer simplemente color pardo.

Suele andar en parejas y pareciera que siempre tiene energía de más para gastar. Se alimenta de insectos, hasta de cucarachas, lo cual hace que su presencia en nuestras casas sea, además de grata, útil. De ahí también otro de sus nombres populares en Panamá (además de soterrey): cucarachero.

Su hábitat preferido son arbustos en campo abierto y sitios poblados.  Anida en grietas de viviendas y huecos en árboles, y con gusto anidará en nidos artificiales si se colocan en lugares que ofrezcan privacidad y seguridad.

Y si no, mire la foto – no tan buena pero se deja ver… – de un ruiseñor en una casita-nido; esta me la regaló hace varios años ya mi sobrino Mateo, bajándola del árbol donde la había encaramado, y sigue siendo usada en cada estación sirviendo bien para traer al mundo nuevos ruiseñores.

Hablando del tema, vale señalar que esas casitas-nidos que los artesanos nacionales ofrecen en El Valle de Antón y alrededores, son muy de su agrado.

El canto del ruiseñor es un gorjeo potente – demasiado fuerte en comparación al tamaño del animalito - que llega a cierto virtuosismo en época de reproducción: febrero a mayo, como ya mencionamos. Ambos padres alimentan a los pichones con frecuencia, de cuatro a seis veces o más, cada hora.

Cuando hacen nido cerca de nuestra vivienda - y una vez que nosotros lo descubrimos - ya no nos pasará para nada desapercibido el ruiseñor: es como tener un inquilino nuevo en casa.
 
Entonces, si usted se encuentra con un ruiseñor y éste está trinando y revoloteando más que nunca, trátelo con consideración pues el caballero anda enamorado.

(Y cuide a su gato, porque puede convertirse en una amenaza para los pichones volantones)
 

Galeria de Fotos: 
 El ruiseñor, en ilustración de Dana Gardner. Tomada del libro “¿Qué Vuela Ahí? Guía para conocer, apreciar y proteger a las aves de la ciudad de Panamá”. Ilustraciones de Dana Gardner, 2004. (Ediciones en español e ingles).
Saliendo de una casa-nido. Fotografía de Jorge Ventocilla.